- Si cuenta con un volumen de información muy elevado y requiere transferencias de información rápidas e imprevistas (envíos de reservaciones, facturación, órdenes de inventario… etcétera).
- Cuando se tiene más de un protocolo de comunicación y existen demasiadas conexiones punto a punto, reduciendo la rapidez con la que suceden ciertas actividades.
- Cuando es una arquitectura pequeña que requiere una ampliación para robustecer el nivel de servicio que necesita ofrecer.
- Cuando es necesario controlar una capa de seguridad que permita una gestión y transformación constante.